El Anestesiólogo

Cuando el paciente pierde la conciencia,
su vida está en nuestras manos.
Su vida depende de nosotros.

Tendremos que respirar por él,
hacerlo dormir como si estuviera en su propia cama.
Vigilarlo, como si fuera un recién nacido.

Si sube la presión arterial, bajarla;
si baja la presión arterial subirla.
Si el corazón se detiene, reanimarlo.
Y despertarlo como si hubiera descansado de noche.

El anestesiólogo sabe q debe estar firme,
cuando no se ve la laringe, cuando desatura…
Cuando no levanta la presión, cuando hay un espasmo…

El anestesiólogo sabe que, en cualquier momento,
el paciente podría fallecer.
Y sabe que afuera.
Alguien espera por él.

El anestesiólogo, entonces conjunta,
la ciencia con el arte,
la ciencia con el espíritu,
Y en cada paciente, obligatoriamente,
se encomienda a Dios y a la ciencia.

Anónimo…